La página de Arruillo

Una página abierta a la imaginación

Tan solo hace tres poemas

Junio15

Tan
sólo hace tres poemas
que reavivé
el rescoldo de aquel fuego
y he tenido que abrir la ventana
sediento de aire.
El griterío
y un sin fin
de tubos de escape
engulleron la lluvia,
como esponjas de desorbitados POROS.
Por jardines y plazas públicas
precursores pétalos
rompen la monocromía
del verde,
y los receptores de radio
multiplican los minutos dedicados
al folklore en compás de tres por cuatro.
Mientras tanto
sigo inmerso
en los tentáculos
inflexibles de la MUSA.
Tan sólo me deja libre
un brazo para escribir
y una tenue iluminaria
en algún lóbulo perdido
de mi cerebro.
Se agolpan las IDEAS
en desesperada lucha
con multitud de lecciones
a medio digerir.
Cada frase
cada palabra
ha de pasar
por el tamiz, antigua ventanilla,
para que algún amigo
atentamente
le estampe el sello del VºBº
¿Y esto será poesía?
¿estas caprichosas líneas
formaran versos?.
Al final de la tarde
dudo…
Si estaré degustando cada instante
la finura de un rubio licor
o la amargura de un desconocido veneno.
Poetas
y poesía
pululan por mi alrededor
como gráciles mariposas
llamativas e inquietas.
¡MUSA!: Acude en mi ayuda
y sácame de este abismo
donde
no se si me hallo.

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Fue tu mirada

Marzo22

Fue tu mirada verdeoliva

imán que subyugó multitudes,

que doblegó mi férreo torso.

Luciérnagas de noche sin estrellas,

de saco de dormir pegado al suelo.

A través de ellos llegué

a adentrarme

en los secretos de la colmena,

de una rosca sin fin.

Ante ellos me siento

tan de este mundo

que quiero beber a sorbo lento,

creer en el día de la ardilla

y leer en el iris tu

diario de a bordo.

Entre lámparas siempre ocultas

encontré el neón de tus ojos,

lo tengo frente a mí, se disipa,

brilla con toda intensidad.

Lo veo

vagando por entre muros de vergüenza.

Verdeoliva

como la tarde que dibuja en el horizonte

la figura de una dama

saltando entre algodones,

mano abierta, tull de seda,

extiendo la mía,

alargo al límite la tercera falange

y vuelvo a tus ojos.

 

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Porque es preciso mantener la llama

Enero3

CIMG2829

Porque es preciso mantener

la llama

ha de vencerse su fiereza.

Devoran

cuanto encuentran a su paso.

Caen

incesante las hojas

y clavan dentelladas mortales

mientas sonreímos indefensos.

Los besos duermen

el letargo de la enorme

velocidad de partida.

Amarillea

el candil y un día

nos damos cuenta

que los versos son sólo líneas,

frases.

El cúmulo de horas

nos estrangula las venas;

recuperar las caricias

se convierte en cruzada

contra el fiel deslizamiento

de las arenas del

reloj.

Si se agotara la llama

¿qué sería de nuestros antepasados?

De aquellos

que ocuparan versos de amor

eterno

en la primera fila

de la lista de los principales.

Aunque no haya ojos que reflejen

y los bellos no se ericen

al contacto de la piel,

saludemos

la presencia del fuego interno

que surge semiesporádico

para evitar víctimas

por congelación.

El locutor de radio acababa de informar de un ataque contra Somalia. Otra vez EEUU. Una multitudinaria manifestación recorre las calles den centro reclamando mejoras salariales mientras Zapato Veloz nos sigue recordando que posee un tractor amarillo. A uno le viene a la memoria aquel otro señor que tenía un tanque rosa. Y los del Vacie—aquí cerquita—no disponen más que de ratas y las tapias del cementerio por si algún día surgiera un artista de estos que utilizan las paredes a modo de lienzos gigantescos.

(Del poemario "Reloj de Arena")

No teu poema

 

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Del árbol

Agosto26

CIMG1903

Del árbol
n
o
r
e
i
g
r
u
s
ramas
verdes y cartilaginosas.
Encandilaron mi mente
y atrofiaron las
horas tristes.
Las noches y los días
sumaban secuencias
de sección continua y
mis ojos sólo veían en
una dirección.
Las ramas CrecirErOn
vigorosas y cada instante
que pasaba
buscaban el Sol
con más libertad. Las horas
dejaron de sobrepasar
los sesenta minutos
y el reencuentro con la
pluma, se hizo
inexcusable.
Dos r a m a s más
tiene mi árbol
y hasta llegado ese momento
no he sabido lo
que significa
ser portador de la savia elaborada.
Daba igual que floreciera
como el más frondoso
del bosque.
Cuando mis oídos se LLENARON
de vocecillas verdes brillantes;
cuando mis brazos sirvieron
de improvisado co pio…
lum
Una linterna de minero
fue abriendo camino
por las intrincadas galerías
de mi ser.
Dos r a m a s,
dos dispares r a m a s,
que me hacen fortalecer
las raíces
y aspirar gas carbónico
con ansias infinitas. Un día
oí hablar
y sonaron lejanas campanas
inaudibles.
Las sucesivas ca
i
d
a
s
de la hoja
me ayudaron a percibir
el metálico sonido.
Tú, lluvia
de los tiempos,
aguja frágil de temporada…
Riega abundante
mis entrañas
y permite cubrir de verde
esas maleables r a m a s
de las que ya
he comenzado
a hablar.

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Despuntaba

Mayo18

cimg2214

Despuntaba el canto del mirlo
mientras yo me hallaba preso
de tus sonrosados labios,
era la brisa marina,
viajera tierra adentro,
la que aliviaba el sopor
de una noche de torso desnudo
y tú seguías ahí, enmudecida,
apretando tu mano contra la mía.
Charles Chaplin miraba
por el ojo de la cerradura,
de repente un martilleo
- sonido de latón concentrado
en una esfera –
me deja tragando moscas
y oliendo a pelo de gato.
¿Dónde estoy?
¿Soy aquel o éste?.
¿Tengo que pisar tierra firme
o continuar navegando
por recónditos océanos?.
¿Porqué a las sieteimedia
he de contar sobres descafeinados
hoy que ejerzo de
Peter Pam y no de Capitán Garfio?.
Con mi mano, la apretada,
palpo el borde de mis labios
- sabor a corcho -,
luces y sombras se pelean
por el dominio de la estancia

Poema extraido del poemario “Un lugar donde Rula” de José Rodríguez Infante

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Oscuridad repetida

Abril8

    parquea

   

Oscuridad repetida por la

ausencia

que transborda de galaxia.

Lujosos libros forman un muro

donde generaciones carcomidas

clavan sus uñas.

Desesperación

por míseros granos de arena,

cuerpos desnudos de maniquís

que dejan al descubierto

los vacíos interglaciares.

No es mi mundo.

Manzana primigenia reconvertida

en dulce compota

por el resorte de una muñeca.

Amor ¿dónde estás?. En que jaula

de metacrilato te destinaron

que no puedo tocarte.

                                    Mi mano

no es tu mano. Lloro tras

poseerte, busco en mis bolsillos

agujereados

y sigo ahí. No me he movido

Veo la salida. La luz de

la salvación,

pero el lodo me está tragando,

se acabarán los granos de arena,

y quedaré pegado en el album

con el gesto descolorido

 

También se dice que somos conejillos de indias, que experimentan con nosotros los nuevos juguetes de guerra. Otra justificación injustificable. Cuarenta años en la misma empresa sin dejar de freír patatas, tiene que se algo más que alienante. Pobres árboles ¿qué culpa tendrán ellos de la invención de la cerilla?. Una sonrisa a tiempo bordeada por labios femeninos ¡que buena forma de iniciar una jornada de trabajo!

© Poema perteneciente al poemario “Reloj de arena” de José Rodríguez Infante

 

 

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Fue la lluvia

Febrero16

                     

Fue la lluvia

motivo de poemas…

                                at

ahora atestigua la      l

                           vue

de la musa dormida.

 

El e s p a c i o  útil habitable

ha cambiado,

más cerca del cielo

el hombre se ve distinto

¿o será el paso del tiempo?

            vi

y los a      on  semejan

            es

a veces

GORDAS moscas,

que pretenden embullirse

la miel de la estantería.

La escarcha nocturna

comienza a hacerse perenne

como fiel reflejo

de la juventud perdida.

El transparente cristal

interpone su _____________

manto

entre la realidad

y la fantasía de los hechos.

Mecánicos artilugios

ayudan inexorables

a la perfecta digestión.

Más, la musa,

continúa inerte

                     br

deseosa de a     sus

                     ir

blancas a  a

              l  s

y volar…

Llegar a la nube en

forma de arpa para

entonar

cántigos profundos;

inmortales notas que quedarán

perfiladas

en la E  N  O  R  M  I  D  A  D  del espacio,

donde tan sólo os ojos

del poeta

lograrán distinguirlas

entre la gran maraña de notas

inmundas, que tratan de derribarlas

como muñecos de feria.

                      La escarcha,

                      el cristal

                      y los artilugios

seguirán dando siniestros zarpazo.

Pero tú, musa querida,

serás más fuerte

y caminarás

victoriosa

con laureada corona

                           sobre tu sien.

 

 ©Poema seleccionado del poemario “Reencuentro en azul” de José Rodríguez Infante

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Como un susurro

Enero12

Como un susurro

de brizna azul

llega tenue a mis sentidos

tu majestuosa voz.

Busca sitio en mi huesudo armazón,

se codea con cualquier leucocito

y lo inunda todo.

Si alguna sombra me oculta

o si la neurona de guardia dejó

de pensar en ti,

la primera sílaba que surge

de tu garganta, voltea,

supera el eclipse lunar.

Ondas hertzianas que sin saberlo

llevan impreso tu nombre, me

acarician el tímpano y

dejan unos gramos de plumón

flotando en el ambiente.

Una día quemaba malas ideas,

los músculos no respondían,

saltó la chicharra

y se inundaron mis poros

del canto angelical – bálsamo inesperado –

que se grabó en el disco duro

fortaleciendo

la fe en un mañana

de despertar

diferente

bajo un aire estepeño

con el móvil fuera de cobertura.

 

© Poema seleccionado del poemario “Un lugar donde Rula” de José Rodríguez Infante

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No quiero lanzar al mundo

Diciembre19

No quiero lanzar al mundo
pasquines de besos perdidos.
A pesar de que el mercurio
ha abierto hueco en el termómetro,
mis cabellos de ceniza
conversan con el aire de la noche .
No quiero profanar intimidades
con caricias que un día fueron.
Mármoles blancos, sostienen
miembros carcomidos de impaciencia,
defenestrados,
aburridos de flexionarse.
No quiero seguir el sendero
circular, caer en la triangulación,
o dejar a mi dedo anular
sumido en la desesperanza.
Quiero
ser una voz mientras
haya un oído cercano,
un músculo que rompa fibras,
una lengua inarticulada,
unos ojos que no resistan
el fuego.
Quiero ser hierro candente,
celebrar el impacto del martillo
en la fragua de los besos
y levantar mi copa floreada
por la victoria
del último romántico.

Para los que creemos en la vida como función social, nos duele la herida rusa. No se acierta a comprender como se ha llegado a la Luna y ahora no hay forma de ponerse de acuerdo en lo cotidiano.Tampoco se entienden las multas por exceso de productividad, con el hambre que sigue teniendo el Sur. Si Bécquer levantara la cabeza – o le contaran – que alguien con su mismo nombre y apellido se dedica a eso del atletismo…¡qué paradójico es el mundo!. Nunca se me ocurrió pensarlo, pero estoy llegando a convencerme que la gente de pueblo son de polaridad distinta. La lluvia inesperada tiene siempre la ventaja de poderte guarecer en un paraguas en el que hay que estrecharse. Hoy no es domingo.

© Poema seleccionado del poemario “Reloj de arena” de José Rodríguez Infante
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Hoy

Diciembre9

Hoy

junto a la GRAN ventana,

donde el agua c

                          a

                             e,

vuelve de nuevo

a fluir

tinta, por mis c  i sentidos.

                     n

                    c  o

Siempre he sabido

que este día existía,

que este momento inmarcesible,

había de alzarse

como corcho de espumoso vino,

  s        c      d

e   p   r   i   n   o  su poético aroma,

       a        e

por las 32 puntas

de la Rosa.

 

El silbo

solicita entrar por la cristalera

para estrecharme eufórico

por la buena nueva. Yo,

apenas le dejo una rendija,

para entreoír mejor su

me  lo  dio  so      ron   ron   neo.

 

Una t   e

      l   e,

enemiga mortal de la pluma,

lanza imágenes a través de

un muro, pretendiendo infil

                                           tr

                                              arse

 

 por mis poros,

                                     ter     tes

situados en alerta roja. Al    nan

ataques de querubines

son difícilmente rechazados.

Las sombras del atardecer

e   x   t   i   e   n   d   e   n

su mágica placidez

y las primeras luces artificiales,

comienzan a distinguirse

a través de los visillos.

Las máquinas rodantes continúan

incansables

quemando combustible

y un niño con impermeable verde

   a  o  e

ch p  t   a   a lo lejos  envuelto

en DESCOMUNAL pompa de jabón.

 

Mi  inte

       roir

esa parte, que se sabe que está,

porta las galas adecuadas,

para momento tan sublime

  e

  g

   r

y e

   m

    e

timido

intentando hacer frente

a la realidad.

© Del poemario “Reencuentro en azul” de José Rodríguez Infante
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